
Muerte de una niña llamada Colombia. El poema trataba sobre una niña de ocho o nueve años, rubia y ojizarca (como suelen decir allí), con un par de labios que parecían fresas en aceite. Sin embargo, muchos se opusieron a esta imagen, ya que se parecía más a un ángel que duerme tranquilo en las vastas estepas que a un pobre ser atormentado por el deterioro que causa la línea ecuatorial y un sol caníbal contra el cual cada día hay menos protección. ¿Cómo pudo ocurrir su muerte? El poema da una versión rigurosa. Siendo alegoría de la nación, la niña murió por culpa de los parásitos. Siendo fiel representación de la realidad, la niña murió de un balazo. No había blancura en sus vestidos multicolores tejidos por sus innombrables y numerosas madres, pero sí una mancha vinotinto que sabía a limón en medio de su pecho. Sus manos no eran palomas, sino una respuesta a la mirada de los nubarrones. Con todos estos elementos, el poema elegíaco se leyó en voz alta ante la tumba. La gente bajo la lluvia sacudía sus pañuelos, mientras que unas campanadas lejanas recordaban que se trataba de un tiempo sempiterno.

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